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Lactancia materna: salud que alimenta

La lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. Combinada con la alimentación complementaria, la lactancia materna óptima previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños.

En estos días en que se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, los expertos del Hospital Universitario de La Ribera, como la Dra. Ana Mialaret, defienden y fomenta activamente la lactancia materna como la mejor fuente de nutrientes para los lactantes y niños pequeños.

En esta entrada expondremos las evidencias que avalan las ventajas de la lactancia materna, y algunos consejos prácticos. También adjuntaremos un el documento “10 datos sobre la lactancia materna” elaborado por los expertos de la OMS.

Naturalizar la alimentación

La lactancia materna es la manera natural de alimentar a nuestros hijos. Según las evidencias médicas, la alimentación con leche materna asegura el desarrollo de niños más sanos, más inteligentes, y con más competencias emocionales, y todo ello a un menor coste, tanto en gastos directos como indirectos.

Pero además de los beneficios para el recién nacido, también se han demostrado ventajas para las madres. Así, la lactancia materna facilita la vinculación afectiva con el hijo, aumenta la autoestima y la sensación de bienestar, mejora la salud evitando sangrados importantes en el puerperio (periodo que sigue al parto), gracias a las contracciones que experimenta el útero durante las tomas. Las madres lactantes tienen menos anemias tras el parto. Recuperan antes el peso que tenían antes del embarazo. Además, existe un menor riesgo de fracturas por osteoporosis tras la menopausia gracias al remodelado que experimentan nuestros huesos durante la lactancia y previene también el cáncer de ovario y de mama, de manera proporcional al tiempo de lactancia.

Y si además de todos estos beneficios, tenemos en cuenta la comodidad que ofrece no depender de que “sea la hora” par preparar biberones, cargar con todo el material necesario cuando no se esté en casa, etc. resultan evidentes los beneficios. Con solo estar juntos basta.

Grupo de mejora en lactancia materna del Hospital Universitario de La Ribera

Lo importante no es convencer a las madres para que amamanten, de hecho, la mayoría de madres de nuestro entorno se decantan por amamantar. Lo realmente importante es ofrecerles ayuda, información y apoyo para que lo consigan y lo disfruten. 

Para lograr este objetivo es fundamental la formación adecuada en lactancia materna de todos los profesionales que atendemos a las madres y a los bebés en este momento tan delicado de crianza, y éste es el principal objetivo del Grupo de Mejora en Lactancia Materna del Hospital Universitario de La Ribera que, integrado por matronas, pediatras, enfermeras de pediatría, auxiliares y una monitora de lactancia de La Liga de La Leche, lleva 2 años trabajando en nuestro Hospital para consensuar una política común de lactancia materna y un programa de formación continuada.

Es muy conveniente, quizá lo que marca la diferencia, que las madres que deseen amamantar se informen durante el embarazo, ya que es muy frecuente que una mujer llegue a tener a su hijo en brazos sin haber visto amamantar nunca a ningún bebé. Amamantar es un arte y, como tal, requiere unos conocimientos y una práctica.

10 datos sobre la lactancia materna (OMS)

La OMS recomienda

La OMS recomienda vivamente la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida. Después debe complementarse con otros alimentos hasta los dos años. Además:

  • debe comenzar en la primera hora de vida;
  • debe hacerse “a demanda”, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche, y deben evitarse los biberones y chupetes.

Beneficios para la salud del lactante

La leche materna es ideal para los recién nacidos y lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Además es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger al lactante de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que son las dos causas principales de mortalidad infantil en todo el mundo. La leche materna es fácil de conseguir y asequible, lo cual ayuda a garantizar que el lactante tenga suficiente alimento.

Beneficios para la madre

La lactancia materna también beneficia a la madre. La lactancia exclusivamente materna constituye un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (protección del 98% durante los primeros 6 meses siguientes al parto). Además, reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario en fases posteriores de la vida, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce las tasas de obesidad.

Beneficios a largo plazo para el niño

Además de los beneficios inmediatos para el niño, la lactancia materna contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida. Los adultos que de pequeños tuvieron lactancia materna suelen tener una tensión arterial más baja, menos colesterol y menores tasas de sobrepeso, obesidad y diabetes de tipo 2. También hay datos que indican que las personas que tuvieron lactancia materna obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.

¿Por qué no la leche artificial?

La leche artificial no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna, y cuando no se prepara adecuadamente conlleva riesgos relacionados con el uso de agua insalubre y material no estéril o con la posible presencia de bacterias en la leche en polvo. Una dilución excesiva con el fin de ahorrar puede acabar produciendo malnutrición. Por otro lado, las tomas frecuentes mantienen la producción de leche materna y, en caso de que se utilice leche artificial pero esta deje de estar disponible, puede resultar imposible volver a la lactancia materna debido a la disminución de la producción materna.

La lactancia materna y el VIH

Las mujeres infectadas por el VIH pueden transmitir la infección a sus hijos durante el embarazo, el parto o la lactancia materna. El tratamiento antirretrovírico de la madre infectada o del lactante expuesto al VIH reduce el riesgo de transmisión del virus durante la lactancia materna. Juntos, el tratamiento antirretrovírico y la lactancia materna pueden mejorar significativamente la probabilidad de supervivencia del lactante sin que se vea infectado por el VIH. La OMS recomienda que las mujeres lactantes infectadas por el VIH reciban antirretrovíricos y sigan las orientaciones de la OMS con respecto a la lactancia materna y a la alimentación complementaria.

Reglamentación de los sucedáneos de la leche materna

La Asamblea de la Salud aprobó en 1981 un código internacional que ayuda a regular la comercialización de sucedáneos de la leche materna, pero hasta ahora su adopción por los países ha sido escasa. En el código se estipula que:

  • las etiquetas y demás información sobre todas las leches artificiales dejen claros los beneficios de la lactancia materna y los riesgos para la salud que conllevan los sucedáneos;
  • no haya actividades de promoción de los sucedáneos de la leche materna;
  • no se ofrezcan muestras gratuitas de los sucedáneos a las embarazadas, a las madres ni a las familias, y no se distribuyan los sucedáneos de forma gratuita o subsidiada entre los trabajadores sanitarios ni en los centros sanitarios.

El apoyo a la madre es esencial

La lactancia materna requiere aprendizaje y muchas mujeres tienen dificultades al principio. Son frecuentes el dolor en el pezón y el temor a que la leche no sea suficiente para mantener al niño. Para fomentarla, hay centros sanitarios que prestan apoyo a la lactancia materna poniendo asesores cualificados a disposición de las madres. Gracias a una iniciativa de la OMS y el UNICEF, en la actualidad hay en 152 países más de 20 000 centros “amigos de los niños” que prestan ese apoyo y contribuyen a mejorar la atención a las madres y a los recién nacidos.

Lactancia materna y trabajo

Muchas mujeres que vuelven al trabajo tienen que suspender la lactancia exclusivamente materna por falta de tiempo o de instalaciones adecuadas para amamantar o extraerse y recoger la leche en el trabajo. Las madres necesitan tener en su trabajo o cerca de él un lugar seguro, limpio y privado para que puedan seguir amamantando a sus hijos. Algunas condiciones de trabajo pueden facilitar la lactancia materna, como la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para amamantar.

El paso siguiente: la introducción progresiva de nuevos alimentos

Para cubrir las necesidades crecientes de los niños a partir de los seis meses se deben introducir nuevos alimentos sin interrumpir la lactancia materna. Los alimentos para los niños pequeños pueden ser preparados especialmente para ellos o basarse en la alimentación familiar con algunas modificaciones. La OMS destaca que:

  • la lactancia materna no debe reducirse al comenzar a introducir alimentos complementarios;
  • los alimentos complementarios deben administrarse con cuchara o taza, y no con biberón;
  • los alimentos deben ser inocuos y estar disponibles a nivel local, y es necesario bastante tiempo para que los niños pequeños aprendan a comer alimentos sólidos.

 

Para más información:

  • Libro: Un regalo para toda la vida, Dr. Carlos González.

Páginas web:

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