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El Departamento de Salud del Hospital Universitario de La Ribera aconseja extremar las precauciones en verano al manipular y conservar los alimentos

El Departamento de Salud del Hospital Universitario deLa Ribera, a través de su Servicio de Nutrición y Dietética, recomienda extremar las precauciones a la hora de conservar y manipular los alimentos durante estos meses de verano, ya que las altas temperaturas favorecen el crecimiento de los microorganismos que están en los alimentos.

Con unas medidas adecuadas en el proceso de elaboración de las comidas, y con un extremo cuidado en la higiene del entorno de los alimentos, podremos evitar las toxiinfecciones alimentarias, enfermedades provocadas por el consumo de alimentos contaminados por gérmenes o por las toxinas que ellos producen, y que se manifiestan a través de síntomas digestivos, fundamentalmente vómitos y diarreas.

Los gérmenes, en su gran mayoría, se reproducen con mayor facilidad por encima de los 5º, esto es, fuera de la nevera, y por debajo de los 68ª, esto es fuera de los procesos con fuego. Por este motivo, es importante que a la hora de realizar la compra, los productos que se conserven en frío se transporten lo más rápidamente a la nevera; en el caso de alimentos congelados, se recomiendo el uso de bolsas isotérmicas.

Por el mismo motivo, es importante prestar especial atención de las condiciones higiénicas en la manipulación y el proceso de elaboración de alimentos que no van a pasar por una fuente de calor antes de ser consumidos, como pueden ser las ensaladas, los zumos, los fiambres, los postres o los dulces.

Algunos productos, como las latas o las salsas, pueden conservarse sin frío, pero una vez abiertos deben consumirse rápidamente o guardarse en la nevera y bien cerrados.

Dentro del frigorífico, los alimentos deben conservarse clasificándolos por grupos, y bien tapados, utilizando papel film o fiambreras para evitar que las gotas que puedan desprenderse de algunos alimentos entren en contacto con otros.

Fecha de caducidad y consumo preferente

Es importante que tanto a la hora de comprar como a la hora de consumir alimentos se compruebe la fecha de caducidad. No obstante, no hay que confundir la fecha de caducidad con la fecha de consumo preferente. En el primer caso nos informa de la fecha límite en la que el alimento es apto para el consumo, en cambio, la fecha de consumo preferente nos indica la fecha aproximada hasta la que las condiciones óptimas organolépticas (sabor y olor) del producto se mantienen intactas.

Los productos microbiológicamente muy perecederos deben recoger en su envase la fecha de caducidad a partir de la cual no deben consumirse ya que representan un serio riesgo para la salud. Por el contrario, la fecha de consumo preferente se utiliza en los productos cuyo deterioro no representa un riesgo para la salud. Una vez se ha vencido la fecha de consumo preferente que aparece en el envase, probablemente encontremos alguna de sus propiedades organolépticas alteradas, pero no significan un riesgo sanitario.

De todos modos, debemos seguir en ambos casos las indicaciones que ofrecen los envases de los productos para una correcta conservación.

Preparación de la comida y entorno de la cocina

Es importante tener en cuenta que el lugar en el que se elaboran y preparan las comidas es determinante a la hora de evitar una intoxicación alimentaria. Por este motivo es importante limpiar frecuentemente la tabla, el banco de preparación y los utensilios de cocina cada vez que se vaya a manipular un alimento distinto.

Se aconsejable utilizar papel de cocina en lugar de bayetas y vigilar el estado de limpieza de los trapos de cocina en caso de que se utilicen, pues que, si no están en buenas condiciones higiénicas, puedes constituir un depositario de gérmenes y contribuir a su propagación.

De la misma manera, deben mantenerse las manos bien limpias antes de manipular los alimentos, ya que al estar en contacto directo con el producto es muy fácil que transmitamos bacterias.

No se debe utilizar nunca la cáscara del huevo para separar las claras de las yemas. Es aconsejable usar un separador de yemas o ayudarse con una cuchara o tenedor para hacerlo.

Si la comida no se va a consumir de inmediato es necesario que, una vez preparada, se guarde rápidamente en la nevera y se caliente antes de comerla. No hay que dejar que los alimentos se enfríen o descongelen en el banco de la cocina, sino dentro del frigorífico.

Si bien el período veraniego es más favorable para la aparición de toxiinfecciones alimentarias, puesto el calor facilita la multiplicación de los gérmenes, es importante seguir estas recomendaciones durante todo el año.

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